Cada día es una nueva perspectiva, diferentes eventos nos revelan nuevos descubrimientos y nos llevan a verdades que no habíamos conocido, sentimientos que no habíamos percibido y personas que no habíamos encontrado.
Pretendemos aferrarnos al pasado, retener a quienes nos hemos acercado, quienes han atravesado nuestros portales secretos y han ingresado en nuestros refugios personales, conociendo cada recoveco, cada sombría mazmorra y aun así no nos han dejado, evitar seguir, evitar salir de nuestra zona segura. Pero llega un momento en que epifanías nos invitan a liberar nuestro ser y a buscar más allá para completar el rompecabezas incompleto y encontrar la pieza que no podemos ignorar más. Quizás es una carta, una canción, una conversación, puede ser cualquier elemento que nos haga reflexionar y nos aliente a seguir con el viaje que hemos de completar, por el camino que hemos de caminar, por los obstáculos que hemos de superar y las caídas de las que nos hemos de levantar. Llegó el momento de tomar lo bueno y olvidar lo malo, echarlo en mi cofre de los recuerdos y seguir con mi camino. He de comenzar otro capítulo de este mi libro, nunca olvidando los anteriores, sino que atesorándolos como lo que son, los momentos que me hicieron quién soy y me armaron para la vida. Debo seguir adelante con mi maleta y mi esperanza, esperando encontrar adelante lo que busco, mi refugio.