"Se notaba enseguida que era muy inteligente. Leía mucho. Utilizaba palabras rebuscadas. En parte, creo que lo que pudo llevarlo a meterse en problemas era que pensaba demasiado. A veces se emperraba demasiado en querer entender el sentido del mundo, en desentrañar que motivaciones podían tener las personas para ser tan malvadas las unas con las otras. En un par de ocasiones le comenté que era un error profundizar tanto en esos asuntos, pero Alex no paraba de dar vueltas y más vueltas a todo. Simpre tenía que saber cuál era la respuesta correcta a un problema antes de pasar al siguiente."
Hacia Rutas Salvajes, Jon Krakauer.
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