Lo primero comenzó sin un principio, se movió, no evolucionó
y acabó tan poco importante como fue concebido. Lo segundo avanzó más lento,
hubo precaución y por eso nunca enfrentó el peligro, no tomó forma y fue
irrelevante. Lo tercero fue diferente, produjo rechazo cuando inició, pero en
cuanto se desarrollo fue más agradable. El tiempo ablandó al cuerpo y algunos
ladrillos se encargaron de mantenerlo al borde de la duda. Nada nunca fue
seguro pues cada momento lo hacía más confuso. Quería avanzar, pero no era
posible, algo decía que no era correcto; sin embargo la fe insistió en creer,
quiso creer. Hubo un punto sin retorno, crear fantasías desde el suelo no
estaba en los planes, pero fue todo lo que podía ser ofrecido y fue bien
aceptado. Las palabras nunca fueron en vano, pero no se tradujeron en lo que
realmente significaban, sólo se oye lo que se quiere oír. Siempre se criticó y
analizó situaciones similares, pero nunca se consideró lo que realmente
implicaba. La vida se encarga de enfrentarnos y hacernos comprender lo que no
somos capaces de percibir frente a nuestras narices .Ya no había verano ni
calor, ni primavera, ni valor. ¿Cómo se hace para detener el ritmo del mar sin
dañar lo demás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario