viernes, 10 de agosto de 2012

Sólo con la esperanza debida...


Distintos eventos nos llevan a diferentes desenlaces, cada acción tiene una reacción igual o opuesta que repercute en nuestras vidas. Nuestras decisiones forman nuestros caminos y nuestros errores forjan nuestra armadura. La vida misma se encarga de equilibrar el mundo, nada es al azar, nada es en vano.
Un suceso inesperado me condujo a un encuentro impensado, pero no por eso ajeno a mi voluntad. Un abrazo cariñoso, una sonrisa y una palabra que extrañaba escuchar, el ruido de la cuidad y la impaciencia de sus habitantes adornaban la situación, pero ya nada importaba. Recuerdos de una vida y ambiciones de un futuro eran lo que interesaba. Un deseo latente de una conversación constante por la que no hacemos nada al respecto, y una espera eterna por oír lo que queremos, o por articular lo que negamos, o por aceptar lo que seremos. 
Ayer sí, hoy probablemente no y mañana… quizás.

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